El avión Falcon 50 relacionado con el sonado caso “Air Cocaine”, ocupado en 2013 en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana con más de 700 kilos de cocaína, continúa convertido en una incógnita para el mercado aeronáutico luego de quedar sin compradores en la reciente subasta organizada por el Instituto Nacional de Custodia y Administración de Bienes Incautados (Incabide).
La aeronave salió a subasta con un precio inicial de RD$95.2 millones, equivalentes a unos US$1.59 millones, pero no despertó interés entre potenciales adquirientes.
La información fue abordada en un reportaje publicado por Diario Libre, donde se detalla que uno de los principales obstáculos sería la incertidumbre sobre el estado técnico real del jet ejecutivo, que permanece fuera de servicio desde hace más de 13 años.
Especialistas del sector aeronáutico advierten que el valor de un avión no depende únicamente de su apariencia física o estructura, sino también de la documentación técnica que respalde su historial operativo.
Omar Chahín, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, explicó a Diario Libre que la ausencia de registros técnicos completos puede convertir una aeronave en prácticamente inutilizable para fines comerciales o ejecutivos.
Según explicó, cada avión posee un historial detallado desde su fabricación, incluyendo registros de motores, fuselaje y mantenimiento, documentos indispensables para determinar su vida útil y obtener certificaciones internacionales de aeronavegabilidad.
El reportaje señala que en casos ligados al narcotráfico o al crimen organizado es frecuente la pérdida, retención o deterioro de las bitácoras técnicas, situación que complica cualquier proceso de venta o rehabilitación.
A esto se suma el impacto de más de una década de inactividad bajo condiciones climáticas tropicales, con humedad y salinidad constantes que podrían haber afectado seriamente la estructura, sistemas hidráulicos, electrónicos y turbinas de la aeronave.
Entre las principales preocupaciones técnicas figuran posibles daños por corrosión en el aluminio de aviación, deterioro de sellos y cableados, así como el riesgo de que las tres turbinas Honeywell requieran reconstrucción total o sustitución.
Aunque expertos no descartan completamente que el Falcon 50 pueda volver a volar, sostienen que la viabilidad dependerá de si el costo de recuperación resulta rentable frente al valor final del avión.
El caso “Air Cocaine” se convirtió en uno de los expedientes internacionales más mediáticos vinculados al narcotráfico en República Dominicana.
En marzo de 2013, las autoridades decomisaron el Falcon 50 en Punta Cana con un cargamento de cocaína destinado presuntamente hacia Francia.
Los franceses Nicolas Pisapia, Alain Castany y los pilotos Pascal Fauret y Bruno Odos fueron condenados inicialmente en el país a 20 años de prisión, aunque posteriormente el caso dio varios giros judiciales tanto en República Dominicana como en Francia.
En 2021, Fauret y Odos terminaron siendo absueltos por tribunales franceses.
La historia volvió a captar atención internacional luego de que Netflix estrenara en 2025 el documental “El caso Air Cocaine: Traficantes de altura”.