Dentro de Europa los sartenes antiadherentes no representan ningún problema de seguridad alimentaria ya que para que se comercialicen dentro del territorio deben superar unos estrictos controles de seguridad. El recubrimiento más común es el de politetrafluoroetileno (PTFE) o teflón como se le conoce popularmente, pero a pesar de que tiene una gran resistencia y calidad, si no lo cuidas bien corres el riesgo de que se degrade progresivamente con el uso.
Si eres de los que precalienta la sartén antes de utilizarla, debes hacerlo hasta cierto punto, sin dejar que humee nunca, ya que la mayoría de este tipo de recubrimientos no soportan altas temperaturas, además de tomar en cuenta el tipo de utensilios que utilizas para manipular los alimentos debido a que de una manera muy rápida puedes raspar o rayar el teflón.
Hoy te traemos una serie de recomendaciones para que puedas hacer el mejor uso de tus sartenes antiadherentes y alargues al máximo su tiempo de vida en tu cocina.
La mejor forma de utilizar los sartenes antiadherentes
Empezar a cocinar con la sartén fría o sin añadir nada de grasa hasta que coja una buena temperatura la sartén es una de las mejores formas de cuidarlos. El error en el que no debemos caer nunca es en el de encender el fuego o la placa a máxima temperatura y dejar la sartén por un buen rato. El teflón y la mayoría de recubrimientos similares no soportan altas temperaturas: a partir de 250ºC empiezan a degradarse y si llegan hasta los 340ºC desprenden vapores tóxicos.
Aunque las sartenes de cerámica no desprenden este tipo de vapores, también pueden estropearse a temperaturas exageradamente altas por lo que la mejor recomendación es que no se deben utilizar dentro del horno.
Fuente: 20minutos.es