Bávaro, Punta Cana.- Una vez más, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) demuestra que la planificación y la prudencia no parecen ser parte de su manual de trabajo. En pleno seguimiento meteorológico al fenómeno que más tarde se convertiría en la tormenta tropical Melissa, la institución decidió iniciar los trabajos de asfaltado en el Boulevard Turístico del Este, en Bávaro, ignorando por completo las advertencias climáticas.
Aunque el sistema atmosférico aún no había alcanzado categoría de tormenta, los pronósticos del INDOMET y las alertas de los organismos de emergencia ya advertían sobre la presencia de lluvias y la posibilidad de condiciones adversas en la región Este. Sin embargo, el MOPC optó por seguir adelante con la obra, en una muestra más de improvisación y falta de coordinación con los entes técnicos del país.
El resultado no podía ser otro: las lluvias provocadas por el paso de Melissa obligaron a suspender los trabajos apenas iniciados, dejando maquinaria detenida, material desperdiciado y una nueva interrogante sobre el uso eficiente de los recursos públicos.
La pregunta es inevitable: ¿puede esperarse calidad y durabilidad de un asfaltado iniciado en condiciones tan poco favorables? Cualquier ingeniero sabe que el pavimento requiere una superficie seca y condiciones estables para garantizar su adherencia y resistencia. Asfaltar bajo amenaza de lluvias no solo es técnicamente riesgoso, sino una muestra clara de falta de planificación institucional.
En una zona tan transitada y vital para el turismo como el Boulevard Turístico del Este, las decisiones del MOPC no deberían responder a la prisa ni al calendario político, sino a la lógica y la responsabilidad. Este tipo de actuaciones pone en duda no solo la eficiencia de la gestión actual, sino también la seriedad con la que se manejan los fondos públicos y la seguridad vial de miles de ciudadanos y visitantes que transitan por esta vía.
Porque al final, no se trata solo de asfaltar una carretera. Se trata de hacerlo bien, en el momento correcto y bajo las condiciones adecuadas. Y, una vez más, el MOPC parece haber confundido la urgencia con la improvisación.
¿De qué servirá un nuevo asfalto si la primera lluvia lo deslava?