A un mes del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió el norte de Venezuela, el balance oficial de víctimas asciende a 5.398 fallecidos y 16.740 heridos, mientras la región de La Guaira comienza una lenta etapa de recuperación tras superar los días más críticos de la emergencia.
El desastre dejó además 17.907 personas sin vivienda, 23.335 damnificados distribuidos en 107 campamentos temporales, 128.324 familias atendidas, así como 856 edificios afectados, de los cuales 190 colapsaron. Desde el movimiento telúrico del pasado 24 de junio se han registrado 1.463 réplicas.
Superada la fase de rescate, marcada por la búsqueda entre escombros, el olor a descomposición y la solidaridad de los propios habitantes, La Guaira avanza ahora hacia la remoción masiva de estructuras destruidas y la reactivación gradual de su actividad comercial.
En los primeros días posteriores al terremoto, decenas de edificios quedaron afectados o completamente derrumbados, mientras cientos de personas permanecían atrapadas bajo los escombros. Ante la poca presencia inicial de organismos de rescate, los habitantes de la zona costera se organizaron para auxiliar a sus vecinos hasta que, aproximadamente 60 horas después, equipos nacionales e internacionales comenzaron a desplegarse con mayor fuerza.
Un mes después, los grupos de rescate extranjeros han comenzado a retirarse de manera progresiva debido a la reducción de posibilidades de encontrar sobrevivientes, mientras la maquinaria pesada tomó protagonismo con la limpieza de escombros y el derrumbe controlado de edificaciones que quedaron en condiciones inestables.
A pesar de los avances, miles de familias continúan viviendo en tiendas de campaña mientras esperan las evaluaciones técnicas de sus viviendas. En sectores como Mare Abajo, habitantes aseguran que todavía sienten temor de regresar a sus hogares por las grietas y daños estructurales provocados por el terremoto.
“Todavía tenemos pánico de volver a nuestras casas”, relató Eva Cedeño, una residente afectada, quien explicó que su familia permanece fuera de su vivienda mientras espera nuevos estudios que determinen si es seguro regresar.
Otros afectados, como la funcionaria policial Eugelys Caicedo, decidieron permanecer cerca de sus hogares en carpas instaladas por organizaciones humanitarias, al considerar que tienen mayor confianza junto a sus vecinos. También pidió que la ayuda continúe llegando, especialmente agua potable, debido a los problemas sanitarios generados por la acumulación de residuos.
En medio del proceso de recuperación, las autoridades informaron avances en los servicios básicos. El gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, aseguró que ya funcionan 224 unidades de transporte público, el suministro de combustible se mantiene estable y el 96 % del estado cuenta nuevamente con electricidad. Además, cuatro estaciones de servicio continúan en rehabilitación.
Mientras avanzan las labores de reconstrucción, el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses mantiene la búsqueda de identificación de 38 cuerpos que permanecen en la morgue habilitada en el puerto de La Guaira.
Aunque las autoridades no han divulgado una cifra oficial de desaparecidos, organizaciones ciudadanas registran más de 29.000 personas sin localizar, mientras estimaciones entregadas a organismos humanitarios de Naciones Unidas señalan que el número podría ser mayor.
A un mes de la tragedia, La Guaira comienza a levantarse entre escombros, campamentos y recuerdos, mientras miles de familias esperan recuperar la estabilidad perdida tras uno de los terremotos más devastadores de Venezuela.