¿Cuál es la fecha para quitar el árbol de Navidad?

Vanessa Acosta
4 Min Read

El árbol de Navidad es uno de los símbolos más representativos de las festividades y ocupa un lugar central en muchos hogares, donde se lo decora con luces y adornos mientras se espera la llegada de los regalos de Papá Noel.

Sin embargo, las tradiciones varían según el país y la cultura, tanto a la hora de armarlo como de desarmarlo, y una vez que la Navidad quedó atrás surge la pregunta recurrente de cuál es el momento indicado para retirarlo.

En cuanto al momento de desarmar el árbol de Navidad, no existe una regla única y el debate se repite en distintas partes del mundo, porque la decisión suele estar atravesada por creencias y costumbres personales. Y debido a esto, la consulta sobre el tema se dispara en buscadores web, tal como lo registra la plataforma Google Trends.

De acuerdo con la tradición más extendida, la fecha indicada es el 8 de enero, aunque muchas personas optan por retirarlo el 6 de enero, día en que se conmemora la llegada de los Reyes Magos.

El árbol de Navidad: un símbolo milenario que atravesó culturas y creencias

El origen del árbol de Navidad se remonta a las antiguas culturas de los países nórdicos, donde las celebraciones del solsticio de invierno tenían un papel central.

Siglos atrás, los pueblos celtas solían talar robles y llevarlos a sus hogares para decorarlos con frutas y velas, como un gesto simbólico para “revivirlos” y asegurar que la naturaleza volvería a florecer con fuerza durante el verano siguiente.

De esta manera, el árbol pasó a representar la vida, el renacer y hasta una imagen del universo, una idea que con el tiempo se fue transformando y adaptando.

Esta tradición se vincula estrechamente con la mitología nórdica y el concepto de Yggdrasil, el árbol sagrado que sostenía el mundo y reflejaba la cosmovisión de los pueblos del norte de Europa.

Asimismo, también se lo asociaba con Frey, una deidad ligada al Sol y a la fertilidad, cuyo nacimiento se celebraba durante esta época del año, reforzando el simbolismo de la luz, la esperanza y el ciclo de la vida.

Con la expansión del cristianismo, el significado del árbol fue resignificado. Se cree que en el siglo VIII, San Bonifacio cortó uno de estos árboles en la región alemana de Hesse para poner fin a los cultos paganos y, en su lugar, introdujo el abeto como símbolo cristiano, adornándolo con manzanas —en referencia al pecado original— y velas, que representaban la luz de Cristo.

Con el paso del tiempo, esos elementos evolucionaron en luces, esferas, guirnaldas y adornos caseros, hasta convertirse en el árbol de Navidad que hoy también funciona como un espacio de encuentro familiar y comunitario, donde se agradece lo vivido y se renuevan los deseos para el año que comienza.

Fuente: El Nacional.COM

Share This Article
No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *