Santo Domingo.— El crecimiento sostenido del consumo mundial de coco coloca a República Dominicana ante una oportunidad para ampliar su participación en esta industria, incrementar la producción nacional y desarrollar una mayor capacidad de procesamiento.
Durante la primera Cumbre del Coco, DominiCoco, el presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, destacó que la demanda internacional aumenta a un ritmo superior al 10 % anual y que el mercado movilizó alrededor de 65 millones de toneladas en 2024.
Benítez señaló que este escenario favorece al país, siempre que se acelere la incorporación de tecnología y se fortalezca una cadena productiva capaz de generar mayor valor a partir del fruto.
Actualmente, Indonesia, Filipinas e India concentran cerca del 70 % de la producción mundial comercializada, mientras crece la demanda de productos como agua, aceite, leche, crema y otros derivados.
Un sector con miles de productores
El Registro Nacional Agropecuario contabiliza 5,141 productores de coco y 5,383 parcelas, con más de 396,000 tareas cultivadas. La JAD, sin embargo, estima que la superficie destinada actualmente al cultivo se acerca a las 880,000 tareas, debido a la expansión de nuevas plantaciones.
La producción se concentra principalmente en Samaná, María Trinidad Sánchez, La Altagracia y Monte Plata, provincias que agrupan aproximadamente el 64 % de los productores y cerca del 70 % del área sembrada.
María Trinidad Sánchez lidera en superficie cultivada, con más de 103,000 tareas, mientras Samaná registra la mayor cantidad de productores, con alrededor de 1,250.
De acuerdo con Benítez, la producción dominicana ha mantenido un crecimiento superior al 10 % anual durante los últimos cuatro años, frente a una expansión mundial estimada en aproximadamente 2 %.
Exportaciones con potencial de crecimiento
La oportunidad para el país no está únicamente en aumentar la venta de coco fresco. El procesamiento industrial permite transformar la materia prima en productos de mayor valor y acceder a mercados especializados.
Horacio Lerva, gerente general de Consorcio Cítricos Dominicanos del Grupo Rica, informó que las exportaciones dominicanas de crema de coco hacia Estados Unidos alcanzan aproximadamente US$33.87 millones, mientras las exportaciones de leche de coco rondan los US$20 millones.
Estas cifras reflejan el espacio que existe para seguir desarrollando la industria nacional y ampliar su presencia en el mercado estadounidense.
El reto de producir suficiente materia prima
Pese al desempeño de la industria, uno de sus principales desafíos es garantizar el suministro de coco producido localmente.
Lerva advirtió que el país ha logrado posicionarse en determinados segmentos internacionales, pero continúa dependiendo de las importaciones para abastecer parte de la demanda industrial.
Durante los últimos cinco años y medio, República Dominicana destinó alrededor de US$83 millones, equivalentes a unos RD$5,800 millones, a la compra de coco en el exterior.
Para representantes del sector, una mayor producción nacional permitiría sustituir progresivamente parte de esas importaciones y fortalecer la cadena productiva.
Riego y financiamiento, entre los principales obstáculos
El aumento de la productividad también enfrenta limitaciones relacionadas con el acceso al agua, financiamiento, asistencia técnica y seguros agrícolas.
Datos del Ministerio de Agricultura indican que 83 % de las parcelas de coco trabajan bajo condiciones de secano, mientras apenas 17 % dispone de sistemas de riego.
En cuanto al respaldo al productor, el 49 % recibe asistencia técnica, solo 16 % tiene acceso a financiamiento público y apenas 6 % cuenta con seguro agrícola. Además, cerca del 4 % dispone de contratos formales de comercialización.
A esto se suma el envejecimiento de la población productora: el 71 % tiene 50 años o más. El sector plantea que atraer nuevas generaciones requerirá mejores oportunidades de rentabilidad, acceso a tecnología, financiamiento y mecanización.
Más productividad y aprovechamiento del fruto
La estrategia planteada durante DominiCoco apuesta también por aprovechar integralmente el coco y reducir los desperdicios generados durante su procesamiento.
Entre las alternativas evaluadas figuran el uso de la cáscara como sustrato agrícola, la utilización de la jícara como combustible y el desarrollo de nuevos productos a partir del agua del coco seco y otros subproductos.
Carlos Grullón, presidente de RAAS Sistemas de Riego y promotor de la cumbre, sostuvo que el futuro del sector no debe medirse únicamente por la cantidad de tierras sembradas, sino por la capacidad de producir más y generar mayor valor en cada tarea.
La primera Cumbre del Coco contó con la participación de representantes de 11 países, además de productores, empresarios, técnicos, inversionistas y especialistas nacionales e internacionales.
El desafío para República Dominicana será convertir el crecimiento de la demanda mundial en una oportunidad concreta: aumentar la productividad, reducir la dependencia de las importaciones, incorporar tecnología y consolidar una industria capaz de aprovechar todo el potencial económico del coco.
Dejar un comentario