Bávaro, Punta Cana.- Si alguien busca una nueva “experiencia” al recorrer el Boulevard Turístico de Bávaro, ya no tiene que visitar una playa, un parque temático o un hotel de lujo. Basta con pasar por la intersección de Coco Loco, donde el INTRANT parece haber inaugurado su más reciente obra: tres zanjas que bien podrían llamarse Improvisación, Ineficiencia y Vergüenza.
Lo que comenzó como el inicio del reemplazo de un semáforo terminó convirtiéndose en un obstáculo para miles de conductores que, día tras día, deben reducir la velocidad casi hasta detenerse para evitar daños en sus vehículos. El resultado ha sido el mismo desde hace días: largas filas, congestionamientos y una creciente frustración entre quienes utilizan una de las vías más importantes de la zona turística.
Y es que el Boulevard Turístico no es cualquier carretera. Es la principal conexión con el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, la zona hotelera, centros comerciales y decenas de comunidades. Cada minuto perdido en ese punto representa tiempo, combustible y dinero para trabajadores, residentes, turistas y empresas.
La paradoja no pasa desapercibida. La institución responsable de organizar y mejorar el tránsito terminó generando un nuevo cuello de botella. Una intervención que debía representar una solución se convirtió, para muchos ciudadanos, en otro ejemplo de planificación deficiente y ejecución sin una respuesta oportuna.
Las críticas no se han hecho esperar. Conductores cuestionan cómo una obra de esta naturaleza puede permanecer inconclusa durante días en una vía de alto flujo vehicular, sin que se adopten medidas que minimicen el impacto sobre la movilidad.
Mientras tanto, las tres protagonistas de esta historia: Improvisación, Ineficiencia y Vergüenza, siguen recibiendo a miles de visitantes cada día. Una atracción que nadie pidió, que nadie disfruta y que todos esperan que desaparezca lo antes posible.
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