Punta Cana presentó mayores niveles de algunos metales en sus arenas que los registrados en las playas analizadas de Las Terrenas, de acuerdo con una investigación de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) que evaluó las condiciones ambientales de ambos destinos turísticos.
El estudio, realizado sobre muestras tomadas en 10 playas, identificó variaciones importantes en la presencia de zinc, cobre y níquel, aunque los investigadores concluyeron que los niveles encontrados no representan actualmente un riesgo ecológico significativo.
La investigación fue presentada por la doctora Jenny Gómez Ávila bajo el título “Evaluación de los niveles de metales en arenas de playas urbanas de Las Terrenas y Punta Cana, República Dominicana”.

Las muestras fueron recolectadas en diciembre de 2024 en cinco playas de Punta Cana y cinco de Las Terrenas, seleccionadas para comparar zonas con elevada actividad turística con otras sometidas a una menor presión humana.
Posteriormente, el material fue sometido a análisis mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X para determinar la concentración de diferentes metales.
El zinc concentra la atención
Uno de los principales hallazgos estuvo relacionado con el zinc, cuyos niveles mostraron una mayor variabilidad entre los puntos estudiados.
Las concentraciones más altas fueron encontradas en Bahía del Cortecito y playa Blanca, en Punta Cana. Los investigadores plantean que esta situación podría guardar relación con factores asociados a la actividad humana, como aguas residuales, mantenimiento de instalaciones hoteleras y escorrentías urbanas.
En contraste, el níquel y el cobre mostraron un comportamiento más estable entre las áreas analizadas, mientras que las concentraciones de plomo fueron bajas y se ubicaron incluso por debajo de los valores naturales de referencia.
“En el caso del zinc fue altamente variable y pudiera estar relacionado con fuentes antropogénicas, aguas residuales, entre otros factores. En el caso del plomo, estuvo incluso por debajo de los niveles de concentración de fondo”, indicó Gómez Ávila.
¿Qué dice el análisis ambiental?
Al comparar los resultados con las normas de calidad de sedimentos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), los investigadores encontraron que el cobre y el níquel superaron los niveles mínimos asociados a posibles efectos biológicos.
Sin embargo, ambos permanecieron por debajo de los valores considerados de efecto probable, una condición que, según la investigación, disminuye la posibilidad de impactos ambientales importantes.
El denominado factor de enriquecimiento también mostró diferencias entre los metales. El níquel presentó contaminación moderada, mientras que el cobre alcanzó niveles de enriquecimiento severo en algunos puntos. El zinc, por su parte, registró valores entre moderados y severos.
En términos generales, Punta Cana presentó mayores niveles de enriquecimiento que Las Terrenas.
No plantean reducir el turismo
Los investigadores aclaran que los resultados obtenidos no constituyen una señal para limitar la actividad turística, sino una oportunidad para establecer medidas preventivas y conocer cómo evoluciona la calidad ambiental de las playas.
La recomendación principal es mantener un monitoreo periódico e incorporar nuevos elementos al análisis, incluyendo otros metales que puedan representar riesgos potenciales.
También sugieren realizar mediciones durante diferentes épocas del año para determinar si existe una relación entre las variaciones ambientales y el crecimiento de la actividad turística en ambas zonas.
“Las implicaciones incluyen un bajo riesgo ecológico. Las recomendaciones son monitorear regularmente estos sitios, ampliar el estudio a otros metales y realizar muestreos en diferentes estaciones para correlacionar el crecimiento de la actividad turística con posibles niveles de contaminación, no con la finalidad de reducir el turismo, sino de tomar medidas preventivas para evitar la contaminación”, concluyó Gómez Ávila.
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