Cientos de supermercados franceses amanecieron el lunes con comida par tirar. Durante la noche del domingo al lunes, piratas informáticos lograron elevar la temperatura de los sistemas de refrigeración hasta 50ºC, en algunos casos hasta 80 °C, lo que provocó el deterioro masivo de productos frescos y congelados y obligó a destruir toneladas de mercadería. La fiscalía de París abrió una investigación por ciberdelincuencia y las pérdidas, según las propias cadenas, podrían ascender a decenas de millones de euros en todo el país.
Según reconstruyó el diario Le Monde, el método utilizado por los atacantes fue más sofisticado de lo que se informó en un primer momento. No se limitaron a elevar la temperatura, también extendieron el ciclo normal de deshielo. Este suele durar una hora e hicieron que durase ocho. El objetivo era que las alarmas sonasen cuando ya fuese tarde. Ese retraso impidió que el personal interviniera a tiempo y amplificó el daño.

Uno de los casos más extremos ocurrió en un Intermarché de la región de Normandía, donde la temperatura llegó a 80 °C y derritió parte del equipamiento, según un reporte publicado por el propio local en redes sociales. En otro comercio, un empleado llegó a las cuatro de la madrugada y encontró el depósito inundado después de que un aspersor se activara por el calor extremo registrado en la cámara fría, relató el encargado de una tienda a Le Monde. “La temperatura había llegado a los 50 grados en la cámara fría, lo que activó un aspersor”, contó.
Al menos cinco cadenas confirmaron haber sido afectadas
El balance definitivo del ataque aún está en revisión, pero las cifras actualizadas por Le Monde y el diario Le Figaro permiten dimensionar su alcance. Tiendas de Netto, Coopérative U, Carrefour, E.Leclerc y Monoprix han sufrido las consecuencias. En conjunto, las estimaciones sitúan el total en unas 400 tiendas sobre las aproximadamente 15.000 que operan en Francia.
Para evitar riesgos sanitarios por ruptura de la cadena de frío, los comercios afectados debieron vaciar sus góndolas y descartar la totalidad de los productos frescos y congelados expuestos. Un comerciante consultado por Le Monde estimó en 21.000 euros la pérdida de su local, confirmada por un oficial de justicia que certificó el valor de la mercadería descartada. A escala nacional, el total aún se desconoce, pero las cadenas calculan que podría llegar a varios millones de euros, posiblemente decenas de millones si se suman otros usuarios de sistemas de refrigeración industrial que también pudieron verse afectados.
El origen del ataque está en un software del proveedor danés Danfoss
Los atacantes ingresaron a través del software que controla los sistemas de refrigeración de Danfoss, la empresa danesa que provee equipos a buena parte de los supermercados franceses. Según la compañía, los aparatos afectados son modelos antiguos (AK-SM800 y AK-SC355) que ya no reciben actualizaciones de seguridad porque dejaron de fabricarse hace tiempo.
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La falla que aprovecharon los hackers no era nueva: Danfoss ya había advertido sobre este problema en marzo y en agosto de 2025, y había recomendado a sus clientes actualizar los equipos o reemplazarlos por versiones más modernas. Esa falla permitía a quien la explotara tomar el control del sistema a distancia y cambiar la temperatura de los refrigeradores sin que nadie lo autorizara.
El Gobierno francés activó a la agencia nacional de ciberseguridad
La fiscalía de París calificó el episodio como un “ciberataque a gran escala contra los refrigeradores de varias de las principales cadenas de supermercados de Francia” y encomendó la investigación a la Oficina Central para la Lucha contra la Criminalidad vinculada a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (OFAC), con el objetivo de identificar a las víctimas y establecer el vínculo con las pérdidas de alimentos y los incendios reportados en varios locales.
Un incidente distinto afectó a cadenas de Bélgica y Países Bajos el mismo fin de semana
El mismo domingo, antes de que se conociera el ataque en Francia, las cadenas Delhaize y Albert Heijn, ambas pertenecientes al grupo Ahold Delhaize y con operaciones en Bélgica y Países Bajos, reportaron fallas que afectaron las etiquetas electrónicas de sus góndolas, con precios desactualizados, además de la caída de sus plataformas de pedidos en línea y de atención al cliente. Un portavoz del grupo aseguró que no existe evidencia de que ese incidente esté relacionado con el ciberataque sufrido por las cadenas francesas, que atacó un sistema distinto y con una lógica de intrusión propia centrada en los equipos de refrigeración de Danfoss. Hasta el momento, ningún grupo reivindicó la autoría de ninguno de los dos episodios.
Fuente: Infobae
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